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Texto anunciador de nuestra Estación de Penitencia

Publicado por Comunicación en Noticias · 5/3/2017 17:48:00
En la mañana del 26 de Febrero se presentó nuestro cartel anunciador de nuestra Estación de Penitencia,fue presentado por Don Juan de Dios Rodriguez Bailon a continuacion le ofrecemos todo el pregon.

"Miércoles Santo, 16 de marzo de 2016. 5,45 de la tarde. Un cielo plomizo se cierne sobre la ciudad. Nubes amenazadoras descargan gotas, y el corazón tembloroso de los hermanos se dirige al cielo. Los ojos, inquisidores, apuntan sin piedad hacia ellas y le ruegan que no sea hoy el día. Nuestra Madre, María Santísima de Los Remedios ya está en la calle. El sueño, se ha cumplido. Miles de granadinos se agolpan en la plaza de la Universidad y ella, ELLA, la más bella y delicada mujer que pudiéramos soñar, avanza hacia Escuelas. El camino repleto de personas. Ahí, rodeada de amor, su gente, sus músicos. Suena.
(SUENA LA PLEGARIA).
Señores representantes de la Real Federación de Cofradías y Hermandades de Granada. Hermanos Mayores de Cofradías Hermanas. Señor Consiliario, miembros de los diferentes grupos de la familia parroquial. Cofrades y amigos todos.
Elisa Alonso, Hermana Mayor de la Cofradía de los Estudiantes. Muchas gracias y felicidades a ti, a la Junta de Gobierno que presides, a cada una de las mantillas, costaleros, costaleras, nazarenos, cofrades en definitiva, que presentáis hoy este precioso cartel anunciador de la próxima Estación de Penitencia. Gracias a todos, por permitirme seguir disfrutando de la Hermandad, día a día, paso a paso.
Querido Antonio, Amigo. Muchas gracias por tus amables y sentidas palabras sobre mi persona. Son ya muchos años desde que el cariño y el afecto nos unieron en múltiples proyectos. Seguimos ahí, juntos, disfrutando de todo lo bueno y ayudándonos en lo que no lo es.
Amigos, hermanos, compañeros de fatigas en innumerables batallas y, no lo olviden, el, ha sido y es pilar básico de esta hermandad. Gracias, como siempre, por estar ahí y por velar por ella.

Palabras que sin duda son doblemente agradecidas, pues si bien estas proceden producto de una sincera amistad, con ellas alivias los nervios de este presentador, quien por primera vez se enfrenta a un atril de estas características. Y lo hace con la responsabilidad que corresponde al momento, pero con la ilusión del que habla de lo suyo, de lo que le es propio por derecho, del que orgulloso enarbola la pertenencia a su hermandad, la de los estudiantes, la universitaria, la nuestra.
Y ya que hablamos de primera vez, que maravillosa la que describe la instantánea que hoy se convierte en ESTUDIANTES 2017. El año pasado, fue el año del inicio en todos y cada uno de sus tiempos. Como decía antes, maravillosos. Y este, el que un joven fotógrafo, Luis Javier Quesada, se acerca a las puertas de nuestra casa, participa en el ilusionante concurso organizado y consigue el principal reconocimiento. Se convierte, por mérito propio en el instante anunciador de la Hermandad.
Y digo joven, pero no novel. Luis Javier pese a sus 26 años, lleva diez en el mundo de la fotografía. Cofrade de los Ferroviarios desde tierna edad, por amor, recientemente, se suma a la nómina de la querida Hermandad de la Aurora(....) No sabemos si quedará ahí todo su periplo, pues amenazamos con sumarlo a nuestra causa. ¿Qué tienes que hacer el Miércoles Santo a las 5 de la tarde? Tenemos una túnica para ti, no lo olvides.
Como fotógrafo de la Semana Mayor lleva dos años, y plagados de éxitos. Portada en dos ocasiones de la revista Gólgota, igualmente ocurrirá con el Pregón Oficial. En cartelería ha sido especialmente fecundo pues Borriquilla, Encarnación, Rescate, Resurrección y Triunfo anunciaron el pasado las Estaciones de Penitencia con una imagen salida de su cámara; y este, Estrella, Santa Cena y Universitaria disfrutarán del mismo modo.
Entiendo tu cometido cofrade. Entiendo que ames la fotografía, más sabiendo que fue tu padre el que te acercó a ella. Y es que estoy plenamente convencido de que durante una Estación de Penitencia es realmente bonito lo que se siente y podemos captar. Tú, querido amigo has recogido un hermoso instante de nuestra humilde historia.
¿Qué vemos en él? Una calle, por antonomasia universitaria, Escuelas. Escuelas y Estudiantes siempre de la mano, la preferida de muchos de nosotros, aunque nos costara verla y un obstinado Fernando nos convenciera para que la escogiéramos. Bendita obstinación, bendita tu familia y bendito tu que un día nos trajiste un hábito de tu juventud, por si con el podíamos hacer un cortejo, quedándote entre nosotros como uno de los más firmes baluartes de esta casa.
Tengo que darte la razón, hermano, el marco es incomparable, también aquí. Un arbolado jardín botánico y, la torre y cúpula de nuestro templo sirven para centrar nuestra vista en ELLA.
A sus pies, hermanos costaleros, a sus lados, hermanos nazarenos, a sus espaldas hermanos músicos, y delante la hermandad, como tiene que ser.
¿Pero qué hay al frente? A su frente, Granada entera. Lugar colmado de espectadores, fotógrafos, curiosos, que han ido a ese lugar a estudiar, a dar testimonio a propios y lejanos, de como por fin, la hermandad que supo renacer sin lamerse heridas, a base de arrojo, trabajo y lucha, está completa en la calle.

Son tantas y tantas sensaciones, que me vais a permitir que comience por los más humildes de la foto. Aquellos que están dispuestos a coger un hábito y hacer el camino junto a sus titulares el Señor de la Meditación y María Santísima de los Remedios. Y lo hago porque se lo merecen. Algunos vienen de lejano (Barcelona, Castellón, Bruselas o Ronda). La distancia no es impedimento. Y qué alegría más grande veros ese día, hermanos Entrena, Luis, Guille, Nati, los del tramo Moreno, y tantos otros… En los tiempos que corren, en los que la cultura de la comodidad y la vida fácil están por encima del compromiso, que un hermano acuda fielmente a recoger su hábito es digno de alabanza. Ahí me acuerdo de los que se han apartado de la hermandad. De aquellos que por diferencias totalmente salvables, han abandonado a su Señor, han abandonado a su Madre. Así, sin cortapisas, abandonado. Y no seré yo el que os juzgue. A cada pecador, su penitencia.
Pero recordad todos, que cuando la belleza sublime de la Reina y Madre de los Estudiantes y los tiernos ojos del Señor de la Meditación se posen en los tuyos, en la acera o en la tribuna, donde cómodamente disfrutas del paso del cortejo, podrás cuestionarte verazmente qué te ha apartado tanto de los tuyos y no te permite estar al lado de la mirada más bella y de la reflexión más profunda, la de Nuestro Señor y la de Nuestra Madre.
¿Qué se siente bajo ese capillo, que se siente bajo esa mantilla? Estoy seguro que tú, hermano y hermana costalera, no lo conoces y te lo cuestionarás. Del mismo modo que lo harás cuando a lo largo del recorrido pese tu trabajo, y te disputarás el sentido de tu presencia debajo de una parihuela.
“¿Por qué? ¿Qué hago yo aquí? Podía estar en la playa, o de viaje, o en el mejor de los casos en la acera viendo a esas valientes cuadrillas de la Cofradía de los estudiantes”.
Pero estás allí, junto a tus compañeros, disfrutando de una preciosa tarde de Miércoles Santo en la que tus pies aliviarán las fatigas del Señor y las penas de la Virgen, y tu esfuerzo será el suyo en la noche que dio sentido a nuestra Fe. Toñi, Jordan, Bea, Javi, Noemí y Rocío Bertos, Anquela, Noe, David Cruz, Eli, Rafa Mateos, Silvia. ¿Habrase visto corazones más grandes? ¿Sigo? Curro, Miñán, Natalia, Guti, Andy, Valle, Lisardo, María Navarro, Laura Orzáez, Luisa Cardoso…¿sigo? Sería imposible nombraros a todos, pero por eso estáis aquí, por eso estáis debajo de su paso y por eso pertenecéis a nuestra Hermandad, que nunca lo olvidéis, crece por y para vosotros.
Pero, ¿qué sentirán los nazarenos? ¿qué sentirán esas primeras mantillas que alumbran a Nuestra Madre? ¿pueden hablar? ¿admirar nuestro camino? En la Cofradía Universitaria, hay tantas formas de sentir la Fe como almas, y las sensaciones que se acumulan son íntimamente personales. Lo que sí que tenemos que tener en cuenta que vestir nuestro hábito es un honor, puesto que estamos demostrando de un modo público lo que un día refrendaron nuestros padres en una pila bautismal, y nosotros posteriormente al recibir el sacramento por excelencia, la Comunión.
Un nazareno, una mantilla, un cirial, un maniquetero,… mira, observa, huele, reza, sueña,…Mira lo que tiene alrededor, siempre al frente, porque si lo hace en otro sentido el camino se pierde. Observa la perdida contemplación de la gente, tal vez disfrutando, tal vez cuestionando, pero invariablemente con la admiración de alguien que sabe que algo bueno va a pasar a su lado. Huele el precioso olor del incienso, que como cada primavera marca la llegada del Señor de la Meditación, ese Cristo pensativo que cavila y anhela a su hijo, como la madre que se desvela por sus pequeños. Por supuesto, reza. Y ahí es tan libre…me pregunto una y otra vez, ¿por qué motivo rezarán? No lo sé, cada uno lo hace por lo que considera justo y necesario. Lo importante es que durante unas horas se encuentra en completa soledad con El y con ELLA, y ahí no hay trampa. La desnudez es absoluta y el momento es mágico. Sólo hay que dejarse envolver y soñar…Porque no lo olvidemos, el hermano también sueña. Y lo hace con una vida mejor, más justa, con un trabajo, con un examen, con la salud de los suyos, con la de aquellos que ya no están, con un camino recto y con un sinfín de sueños particulares.
¿Ves, costalero, como no sois tan diferentes? Constantemente te dijeron que en la vida como debajo de un paso, siempre de frente…y el nazareno también lo hace. Si tú lo concibes en la oscuridad de la parihuela, el en la del capillo, ella en la del rosario, el en la del cirial o el incensario, pero siempre rezando, como tú. Observando, oliendo, rezando y soñando como tú. Por eso sois hermanos, pues sois más parecidos de lo que creéis, estáis unidos en un proyecto común, y no es más que el de ser dignos de la institución que os acoge. Todos juntos podemos ayudarnos, aliviarnos y avanzar en todo, porque cada día somos más y crecemos en cantidad y calidad.
Por supuesto, toda Estación de Penitencia tiene su historia y esta se compone de miles particulares. Os voy a contar una especial. La de un nazareno que escogió seguir en presidencia de la Hermandad, y que ésta, sin género de dudas, fuera delante del Señor de la Meditación. Lo hacía desde el convencimiento de que si había sido así los 11 años anteriores también debería ser éste. Y más, dado el especial amor que siente por ese Cristo pensante que tan importante ha sido en su vida y en la de los suyos.
Además, todos los años ese nazareno hacía una pequeña trampilla, un poco insignificante. Vamos, de las que no tiene importancia. Algún hermano, con el que previamente había negociado, venía en un punto poco concurrido del camino, le cedía la cestilla o el Palermo y recorría la hermandad. Miraba su empaque en la calle, el buen hacer del cortejo, del paso y veía un rato a su Señor. Por eso, no lo dudó. Estaba seguro de que ocurriría igual, y que en algún momento, más pronto que tarde, vería por fin a María Santísima en la calle.
Así, cuando el pasado año el cortejo comenzó a salir, ese hermano, lo hizo en el momento que correspondía. Enfiló Escuelas, Málaga, Trinidad, y llegando a la plaza…pensó que era un buen lugar. Seguro que vendría alguien…
NO, NO APARECIÓ. Escuchaba por el walkie como marchaba todo y pensó que quizás no era posible por necesidades obvias, la maniobra era muy complicada y era mejor que todos estuvieran en su sitio. Total, no había prisa.
Prosiguió, Capuchinas, Cárcel Baja, Diego de Siloé, Gran Vía, Plaza Isabel la Católica. Seguía sin llegar nadie. Se inquietaba. Continuó por el camino que tanto gustaba a Eli, Paqui y Paco Patero, reconoció que habían acertado al transitar por Pavaneras, Capitanía, San Matías. Qué bonito era, pero…seguían sin darle el relevo. San Rafael, Varela.
Ahí, os confieso que el nazareno ya estaba mosqueado.
En la cuesta del progreso, sí que lo convocaron, por fin. Pero no para lo que él quería, hacer una escapada. Era para que adelantara a la hermandad y fuese a pedir la correspondiente venia. Estábamos en carrera oficial, y el protocolo mandaba. Lo hizo, obediente el, como siempre. Aunque ésta fue diferente. Se saltó la fórmula. Desde lo más profundo del corazón le surgió una totalmente nueva. Era el día ansiado, once años más tarde, mismo día, misma hora y se dejó llevar. Gritó que allí estábamos, por fin completos y con gran emoción, afirmó que María Santísima repartía Remedios a toda Granada…
Vamos, que se vino arriba.
Volvió a su sitio y confiado esperó. Ganivet, Puerta Real, Alhóndiga…Ahí, ahí se acabó todo. Cogió el micrófono del walkie, y enfadado se acordó de todos los que tenían uno, e incluso de los padres de los mismos.
“O venís ahora mismo, o me lío a varazos con todo el que pase por aquí”.
Perdonadle los referidos, pues no teníais culpa de lo que habían hecho, pero el nazareno no podía esperar. Profirió una amenaza de tal gravedad que en apenas unos minutos había allí un sustituto temporal.
Llevaba exactamente 4015 días esperando ese momento. Lo necesitaba. Así que disfrutó, paladeó, y sobretodo gozó con una belleza tan sublime como la carita de ELLA alumbrada por la tenue luz de las velas. Ahora sí, bajo el cielo de su ciudad, lloró. Había merecido la pena todo.
Regresó a su sitio, continuando el camino: Jáudenes, Pescadería, Estación de Penitencia en la Santa Iglesia Catedral, Plaza Romanilla, San Jerónimo y al llegar a San Justo y Pastor, desapareció. Cuentan que le habían preparado una faja y un costal para que disfrutara un relevo junto a la cuadrilla, pero nadie sabía donde estaba. La dejaron en el sitio convenido, pero no fue usada. Simplemente cogió una cesta y la acompañó desde la respetuosa bulla, fundiéndose con los perfectos acordes de los músicos y el bamboleo de las caídas. Si la felicidad existe, ahí estaba con él toda la del mundo.
Me he ido, lo siento. Es vuestro turno. No me olvido de vosotros, hermanos músicos, aquellos que adivinamos al fondo del cartel. La magnífica Banda de María Santísima de los Remedios. ¿Podríais tener acaso un nombre mejor? Os acercasteis bajo su manto cuando vuestras inquietudes os pedían iniciar un nuevo camino. Eso no es nuevo, a muchos nos pasó lo mismo. Jordi, Viñes, Jacobo, Isa, Inés, Cristóbal, Manolo, Carmen, Alex, Joselillo, Bea y Alberto, Paqui ,Ana, Paco y Pepa, Sacri, Gloria, incluso José Antonio, nuestro Consiliario, vinieron a ayudar un día. Habían visto que la hermandad pasaba dificultades y ellos nos quisieron dar su apoyo. Los años, el trabajo continuo, el desvelo los convirtió en imprescindibles.
Pero vuelvo a vosotros, su Banda, nuestra Banda. Ella, os guió a una reunión clave en la que unimos posturas. Desde una buena sintonía empezamos un camino, que por otro lado no siempre fue fácil. Os recuerdo que veníais a la Hermandad de los Estudiantes y aquí nada es regalado. Todo cuesta sangre, sudor y lágrimas y a vosotros exactamente eso os costó llegar al Miércoles Santo. Un sendero sembrado de incertidumbres que vencisteis con el coraje propio de los que son fieles a sus ideas, a sus planteamientos y sobre todo, a ELLA, a María Santísima de los Remedios. Queda para la historia vuestra música en esa tarde, en la que vuestros sones se convirtieron en saetas de profundo sentimiento, dotando de esplendor su bello caminar y como dijera la maravillosa letra de lo que hoy nos habéis interpretado:
Sea Tu dolor
mi humilde plegaria,
eterna saeta rota
que muere partida en dos.
¡Cuántas veces soñamos con este cartel, Madre! Desde las benditas manos que te crearon, las del querido Israel, esta magnífica instantánea presidió siempre nuestros mejores sueños cofrades. Y ahí me acuerdo del más optimista de los presentes. Aquel compañero, perfecto contrario, que no se dejaba vencer por mis cuitas pesimistas en las que veía a María Santísima bajo palio, quizás cuando el pequeño Juande, mi hijo, fuera hermano mayor. No se me olvida, porque no sería justo hacerlo. Constantes anhelos, bajo el irremediable convencimiento por una fecha, 2016 era el año. Había que intentarlo, poner toda el alma en ello.
Lo siento, Paco, no se me olvida tu cara cuando un 9 de marzo, sin no muchas dificultades, la puerta, el dintel, las rampas y los gatos nos permitieron ver, por fin el palio en la calle. Eran lágrimas como puños las tuyas, acordándote de tu padre que tanto fue en tu vida, de tu madre, amada esposa, y sobre todo del legado que brindas a tus hijos.
No fue la única cara que se estremeció ese día al ver el caminar, por fin, del palio de María Santísima de los Remedios bajo el cielo de la plaza, incluso pisando los adoquines de la calle escuelas. Era tarde, pero no demasiado para un numeroso público. Y si por nosotros hubiera sido, aparece ya por carrera oficial. Pablo, Miriam, Joselillo, Bea, Javi, Ana, Antonio, Fernando, y, sobre todo, Eli nuestra hoy hermana mayor, lloraban de profunda alegría. Lloraban y se abrazaban, os lo juro que era así. Lágrimas como puños y abrazos que rompen espaldas. No habían conseguido ningún éxito individual, ningún trabajo, ni siquiera algo que viniera a compensar una delicada situación personal. Sus vidas iban a seguir siendo exactamente iguales al día siguiente. Pero esa noche durmieran o no, lo harían con una profunda sonrisa. El de esa noche, era el éxito de todos.
Y por fin, “estaba en la lista de nuestros sueños cumplidos”.
Perdonadme, me he vuelto a ir del cartel, y me he puesto a soñar, regreso. Ha sido totalmente deliberado, que haya dejado para el final lo más importante. Como en las Bodas de Canaan, cuando el vino bueno, el trascendental, se sirvió en la conclusión a instancias de la Virgen María. Así este mediodía os sirvo hoy el mejor de ellos. En el centro de la instantánea ELLA, MARÍA SANTÍSIMA DE LOS REMEDIOS, Reina y Madre de los Estudiantes. No se puede decir más, en menos.
(SUENA VIRGEN DE LOS ESTUDIANTES).

Madre de los estudiantes, Madre. No hay palabra ni definición más grande que esa. Jamás en la vida encontraremos un amor más abnegado y paciente que éste. La persona más especial es aquella que se da a cambio de nada y ellas lo hacen a diario, minuto a minuto. Todos tenemos una, a quien volvemos una y otra vez. Algunos tenemos la dicha de verlo también en nuestras esposas y el cambio experimentado es enorme, ejemplar. No llevan al pequeño los 9 meses más complicados de su vida, sino todos los momentos se convierten en únicos para protegerle, cuidarle, educarle,…con pasión absoluta. Son, digámoslo sin paliativos, virtuosas. María Santísima de los Remedios tuvo un embarazo, dio a luz en unas condiciones difíciles y educó a su hijo con los medios de los que disponía. Y lo hizo bien. Tan bueno fue el ejemplo que hoy es la madre de todos, la nuestra. Por eso Tú, que con el corazón REMEDIAS a todo aquel que lo necesita, que viene a Ti, con el corazón podrido de latir, hastiado de que la vida siga como siguen las cosas que no tienen mucho sentido, cuídanos. Cuida de todos los tuyos, los presentes y los ausentes. Especialmente de esos pequeños que forman parte de tu tramo infantil, desde los que no andan como Celia, Jorge o Martín hasta los que se han hecho grandes como Antonio, Alicia o Jesusillo Cañavate. Haz que sigan siempre bajo tu manto, siguiendo tu camino. Siempre como una madre, la nuestra. Hoy, sobre todo, te pedimos por Pedro, una persona tan maravillosa no puede irse tan pronto. Ayúdale a superar estos días tan críticos, madre.
Eres Reina de los estudiantes, reina. Sí, pero no de un espacio temporal y terreno, donde ejércitos garanticen un poder más o menos absoluto, sino del de verdad y vida, santidad, gracia y amor. El tuyo, es eterno pues existirá siempre y no tendrá fin, porque con tu presencia nos das testimonio de la verdad eterna. Sé que nuestros hermanos están en ese reino. No hace falta que te lo diga, pero cuídalos. Ellos han dado los mejores ejemplos en el seno de su hermandad y se han ganado ese rinconcito de cielo a tu lado. Paco el largo, Gabri Castillo, Isabelilla, Enrique García, Miguelito Sancho, Antonio Martínez, Antonio Mateos o Manuel Rodríguez, fueron ejemplo de padre, marido, hija, hijo abnegado para todos los suyos y, también llevando la túnica, faja y cestilla hasta que se fueron a tu lado, apurando las horas entre nuestras filas para engrosar las tuyas definitivamente. Por eso cuando decimos “un año más, un año menos”, descontamos el tiempo que nos queda para volver a abrazarnos. Y ese os prometo que será el más ansiado de los que demos en nuestra existencia. El mejor final de nuestra Estación de Penitencia 2016, 2017 y todas las que tienen que venir. Brindo por ello, ahora y siempre, todos los minutos que pienso en cofrade, que son todos.
Hermanos míos, éste es también nuestro destino: pregonar a Cristo y a María en nuestras vidas, y en nuestra cofradía, como lo hace el cartel que hoy queda presentado, y de ahí, ¡a la Gloria!
Muchas Gracias y Feliz Cuaresma."



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