Sede Canónica - Estudiantes Granada

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Sede Canónica

Situada en la plaza de la Universidad, cuya belleza realzan las portadas barrocas del edificio de la antigua Universidad (hoy Facultad de Derecho) y la principal de este templo, esta Iglesia perteneció al Colegio de la Compañía de Jesús cuya orden se estableció en Granada desde mediados de siglo XVI, estando dedicada a San Pablo Apóstol, por lo que se conoció al principio por Iglesia de San Pablo.

Cuando los Jesuitas fueron expulsados de sus casas en 1767, quedó cerrada durante cuatro años, al cabo de los cuales se trasladó a ella la Colegiata que había residido en el Salvador del Albayzín, permaneciendo en esta Iglesia hasta que fue suprimida por el Concordato de 1851, por lo que también se la conoce vulgarmente por el nombre de “La Colegiata”. Tras la Desamortización de Medizábal pasó a ser sede de la Parroquia de los Santos Justo y Pastor que originariamente se encontraba adosada al Convento de la Encarnación, cuyo solar hoy ocupa la plaza homónima.

CONSTRUCCIÓN
La actual Iglesia se comenzó a construir en 1575 y es una de las más suntuosas de Granada. Fue dirigida por arquitectos y maestros de cantería jesuitas, entre los que se mencionan los Padres Alonso Romero y Pedro Sánchez y el Hermano Martín de Baseta. Para su construcción, fue preciso demoler una puerta árabe, llamada por los moros ”Bibarrachán” y por los cristianos “de San Jerónimo”.


CÚPULA  
La silueta exterior del Templo, de notables proporciones, resulta más hermosa aún por la gran Cúpula esférica, rematada por crestería de balaustrada con jarrones. Todas estas líneas, de corte clásico, contrastan con la débil gracia de un campanario barroco, agregado en el s. XVIII y que levantó muchas protestas entre los críticos clasicistas.

PORTADAS
La portada principal que da a la plaza de la Universidad , fue trazada por el sacerdote cordobés Alonso Castillo y construida por el jesuita Padre Francisco Gómez hacía 1740. Consta de dos cuerpos: el primero de columnas corintias sobre pedestales labrados y entre ellos relieves de mármol blanco que representan a San Francisco Javier bautizando a unos indios y San Francisco de Borja recibiendo en la Compañía de Jesús a San Estanislao de Kostka. Sobre este primer cuerpo y en el centro de la portada, se destaca un arco de medio punto labrado y que muestra en su clave el escudo de la Compañía de Jesús. Todo ello rematado por volada y movida cornisa sobre la que se levanta el segundo cuerpo, También flanqueado de columnillas, con frontón partido por un gran relieve que representa la Conversión de San Pablo. Arriba, como remate una estatua de San Ignacio, obra como todo, de Vera Moreno.

La portada lateral es mucho más sencilla: columnas que soportan un dintel y una cornisa con relieves que representan ángeles que sostienen el emblema de la Compañía. La construyó a finales del s. XVI el mismo Baceta para la apertura provisional del Templo.

EL INTERIOR DEL TEMPLO 
La estructura interior del Templo presenta, cómo es lógico, la disposición de las Iglesias jesuitas: planta de cruz latina cuya única nave se cubre con una arqueada bóveda con ventanas. Entre ellas hay varias pinturas al fresco sobre la vida de San Francisco Javier, realizadas en 1728 por Martín de Pineda. Del mismo autor son también las pinturas del fondo del coro que representan el Triunfo de la Compañía. Aquí hay que destacar el magnífico y bello órgano, construido en el s. XVII y restaurado recientemente.

La nave se apoya sobre pilastras dóricas entre las que se abren tres capillas a cada lado. Sobre las pilastras destacan las esculturas de San Miguel y San Rafael atribuidas al escultor Torcuato Ruiz del Peral, de la escuela granadina del s. XVIII. En el estremo de la nave se alza el magnifico púlpito, labrado en mármol y que, tanto por un buen diseño como por su policromía y finura de ejecución, está considerado como el mejor, en su género, de todas las Iglesias de Granada.

El crucero sostiene su gran cimborrio sobre columnas dóricas, que se apoyan en pedestales formando el tambor decorado con figuras de Santos Padres, correctas y de buen colorido, tarjetones y niños en relieve. En los cuatro pilares que sostienen el cimborrio hay otras tantas imágenes, aunque la de mayor destreza artística es la de Santa Teresa, obra del escultor José Risueño, también de la escuela granadina del s. XVIII.

Los retablos colaterales del crucero, análogos de traza, tienen dos cuerpos apoyados en columnas corintias con estatuas de santos jesuitas en los encasamientos, realizadas hacia mitad del s. XVII. La más importante de estos retablos es la de San José con el niño, obra de José de Mora, uno de los mejores imagineros granadinos del s. XVIII.

Estos retablos, así como los más pequeños de los costados, que tienen columnas decoradas con estrías en espiral, son obra de Díaz de Rivero, autor también del retablo de la Capilla Mayor. En los encasamientos de dichos retablos se encuentran actualmente las dos imágenes de los Santo niños mártires Justo y Pastor, talladas por el imaginero Torcuato Ruiz del Peral con precioso modelado.


LA CAPILLA MAYOR
Terminada hacia 1621, tiene bóveda decorada con figuras en relieve. Fue costeada por Don Bartolomé Venoso para enterramiento de él y sus descendientes y se terminó hacia 1621 junto con el crucero y la cúpula. El retablo de esta capilla se construyó en 1630 por el ya mencionado Francisco Díaz de Rivero, que aunque de origen burgalés, paso a Madrid y a Sevilla, terminando en Granada donde lo trajeron para trabajar en la Colegiata del Sacromonte. Más tarde ingresó en la Compañía de Jesús, muriendo en esta ciudad. El retabilista tuvo que frenar sus tendencias barroquistas debido a la austeridad que le imponía su Orden. El retablo a pesar de sus frontones partidos y columnas retorcidas, con decoración de cintas que aparentan una red, resulta serio y solemne debido a su policromía en oro negro. Un gran arco semicircular cubre un hermoso tabernáculo cilíndrico, con arcos, columnillas y molduras que encuadran encasamientos con pequeñas figuras. En el centro, un Manifestador para exponer El Santísimo Sacramento y ocultarlo el mismo tiempo, ya que se puede hacer girar el tabernáculo por medio de un mecanismo. Hoy aparece en la posición de abierto destacándose en el centro la pequeña pero bellísima Inmaculada de José de Mora.

Debajo y ya en el Altar Mayor, podemos observar la puertecilla del Sagrario con un precioso Niño Pastor. Es un cobre realizado con una gran maestría que, sin duda, está cercana a Risueño. La cornisa, que cubre este primer cuerpo del retablo, sujeta un frontón partido sobre el que se levanta un segundo cuerpo del retablo apoyado en columnas salomónico y en cuyo fondo destaca un crucificado entre los dos relicarios que acaban en herrerías pirámides con bolas. Es necesario aclarar, aunque no deja de resultar curioso, que este fondo también es giratorio y al darle la vuelta aparece un gran cuadro que representa la Conversión de San Pablo, pintado por Pedro Atanasio Bocanegra, pintor granadino de principios del s. XVIII.

Es costumbre que el Crucificado esté visible durante la Cuaresma , y una vez pasada se le da la vuelta y es resto del año se muestra el cuadro de S. Pablo. En el primer cuerpo de este retablo y a ambos lados del tabernáculo, se aprecian dos urnas-relicarios sobre las que se apoyan dos pequeños bustos que también son relicarios. En el segundo cuerpo y en los encasamientos laterales hay otros dos relicarios. Estos cuatro relicarios estuvieron en otro tiempo tapados por cuatro bellísimos cuadros de Bocanegra y que en ciertas solemnidades se descolgaban, con lo que podían admirarse los relicarios. Los cuadros de Bocanegra han sido restaurados y colgados en las capillas laterales, donde es más fácil su contemplación. Los cuadros del segundo cuerpo representan a San Pablo arrodillado sobre nubes y a Dios en actitud de bendecirlo. En cambio los del primer cuerpo nos muestran la Flagelación y una escena de la vida de San Pablo y San Ignacio, constituyendo un discurso narrativo que establece un paralelismo entre ambos santos: el uno, patrono del Templo y el otro, fundador de la Compañía.

CAPILLAS LATERALES 
Dentro de las seis capillas existen esculturas y lienzos de autores de la escuela granadina. Entre las esculturas figuran: Un nazareno, de vestir, y un San Francisco de Borja, obras de José de Mora. Una dolorosa, de vestir, atribuida a Ruiz del Peral. Destacan también algunas más pequeñas, como un Ecce-Homo de barro pintado, al parecer obra de los hermanos García. Entre los lienzos, uno de Juan de Sevilla, de hermoso colorido, como el que representa a San Francisco de Borja. Hoy también se encuentran en estas capillas los cuatro cuadros de Bocanegra restaurados, y que en otro tiempo estuvieron colgados en el Retablo de la Capilla Mayor. En una de las capillas hay una lápida que recuerda el bautismo de la Fundadora de las Hermanas Hospitalarias del sagrado Corazón de Jesús. En cambio, la preciosa pila bautismal se encuentra en le prebisterio. La sacristía es muy amplia y su bóveda de estuco que simula falsas lunetas está decorada con figuras alegóricas que representan los símbolos marianos. Estas Yeserías se consideran, después de las del coro de la Catedral de Córdoba, como las mejores de Andalucía.

Abundan las pinturas, destacándose entre todas la Inmaculada de Pedro Atanasio Bocanegra. Muy bellos son los seis cobres italianos con temas de la Pasión, y sobre la pila de agua bendita hay un relieve en mármol de Carrara, obra italiana del s. XVI. La capilla de la Cofradía de los Estudiantes se encuentra entrando al templo en el lateral izquierdo, donde permanecen expuestas las imágenes titulares de la Cofradía de los Estudiantes: Nuestro Señor de la Meditación y María Santísima de los Remedios, Reina y Madre de los Estudiantes. La Hermandad se encuentra erigida canónicamente a perpetuidad en esta Iglesia.

         

OTROS OBJETOS ARTÍSTICOS
Esta Iglesia poseía en otros tiempos ricos objetos, pues recogió los de la primitiva parroquial, los de la Iglesia del Colegio de Jesuitas y de los de la Colegiata, pero ha sufrido además del expolio francés, otros robos de gran consideración. No obstante guarda piezas de orfebrería, como son: algunos vasos sagrados del S. XVII; ternos con figuras bordadas de mitad del S. XVI y del S. XVIII y una preciosa colección de frontales bordados con sedas de distintos colores, atribuidas a un judío llamado Oliva.

La casa rectoral está adosada a la Iglesia y conserva un patio del que se destaca su decoración en ladrillo agramilado (ladrillo con aristas vivas, que se ha conseguido bajo un moldeado a presión; sus caras de mayor superficie se encuentran rehundidas, lo que permite un mayor cerramiento de las juntas).
 
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