Colegiata Parroquial de los Santos Mártires Justo y Pastor

* Reseña realizada por Maribel Seño de Reli.

Catalogada Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía, la Colegiata Parroquial de los Santos Mártires Justo y Pastor, sita en Plaza de la Universidad 4, es en realidad la de San Pablo de los Jesuitas, al igual que la Universidad, que constituía su Colegio de San Pablo. A esta iglesia pasó la parroquial de Santos Justo y Pastor en 1799, cuando fue suprimida su iglesia, que estaba en la contigua Placeta de la Encarnación, que servía de capilla, también a este convento. Cuando se demolió en el siglo XIX, se formó la placeta.Fue sede de la Cofradía de los estudiantes de Jesús de las Penas y Ntra. Sra. del Refugio en los años cincuenta del pasado siglo y hoy lo sigue siendo de nuestra Hermandad estudiantil, rindiendo culto al Santísimo Sacramento, Jesús de la Meditación y María Santísima de los Remedios, Reina y Madre de los Estudiantes. El Templo es obra de Martin de Baceta y Alonso Romero, miembros de la orden Jesuita, construido durante el siglo XVI sobre la mezquita y el aljibe de Majadalbecy y, hasta 1835, estuvo unida al Convento de la Encarnación.  

PORTADA PRINCIPAL

La portada principal de la Colegiata Parroquial de los Santos Mártires Justo y Pastor, que da a la Plaza de la Universidad, fue trazada por el sacerdote cordobés Alonso Castillo y construida por el jesuita Padre Francisco Gómez haca 1740. Consta de dos cuerpos:

1. Columnas corintias sobre pedestales labrados y entre ellos relieves de mármol blanco que representan a San Francisco Javier bautizando a unos indios y San Francisco de Borja recibiendo en la Compañía de Jesús a San Estanislao de Kotka. En el centro de la portada, se destaca un arco de medio punto labrado y que muestra en su clave el escudo de la Compañía de Jesús. Todo ello rematado por volada y movida cornisa cobre la que se levanta el segundo cuerpo.

2. También flanqueado de columnillas, con frontón partido por un gran relieve que representa la Conversión de San Pablo. Arriba, como remate una estatua de San Ignacio, obra como todo, de Vera Moreno.

La portada lateral es mucho más sencilla: columnas que soportan un dintel y una cornisa con relieves que representan ángeles que sostienen el emblema de la Compañía. La construyó a finales del s. XVI el mismo Baceta para la apertura provisional del Templo. Tanto esta portada como la torre, son obra del arquitecto José de Bada.

 

INTERIOR DEL TEMPLO

Planta en cruz latina cuya única nave se cubre con una arqueada bóveda con ventanas. Entre ellas hay varias pinturas al fresco sobre la vida de San Francisco Javier, realizadas en 1728 por Martín de Pineda. Del mismo autor son también las pinturas del fondo del coro que representan el Triunfo de la Compañía. Aquí hay que destacar el magnífico y bello órgano, construido en el s. XVII. La nave se apoya sobre pilastras dóricas entre las que se abren las capillas (tres a cada lado).  Sobre las pilastras destacan las esculturas de San Miguel y San Rafael atribuidas al escultor Ruiz del Peral, de la escuela granadina del s. XVIII.

 

PÚLPITO

Al terminar la nave de la Colegiata Parroquial de los Santos Mártires Justo y Pastor se alza el magnifico púlpito, labrado en mármol y que, tanto por un buen diseño como por su policromía y finura de ejecución, está considerado como el mejor, en su género, de todas las Iglesias de Granada.

El crucero sostiene su gran cimborrio sobre columnas dóricas, que se apoyan en pedestales formando el tambor. Todo él está decorado con figuras de Santos Padres, correctas y de buen colorido, tarjetones y niños en relieve. En los cuatro pilares que sostienen el cimborrio hay otras tantas imágenes, aunque la de mayor destreza artística es la de Santa Teresa, obra del escultor José Risueño, también de la escuela granadina del s. XVIII.

Los retablos colaterales del crucero, análogos de traza, tienen dos cuerpos apoyados en columnas corintias con estatuas de Santos jesuitas en los encasamientos, realizadas hacia mitad del s. XVII. La más importante de estos retablos es la de San José con el niño, obra de José de Mora, uno de los mejores imagineros granadinos del s. XVIII. Estos retablos, así como los más pequeños de los costados, que tienen columnas decoradas con estrías en espiral, son obra de Díaz de Rivero, autor también del retablo de la Capilla Mayor.

En los encasamientos de dichos retablos se encuentran actualmente las dos imágenes de los Santo niños mártires Justo y Pastor, talladas por el imaginero Torcuato Ruiz del Peral con precioso modelado.

 

CAPILLA MAYOR

Terminada hacia 1621, la Colegiata Parroquial de los Santos Mártires Justo y Pastor tiene bóveda decorada con figuras en relieve. Fue costeada por Don Bartolomé Venoso para enterramiento de él y sus descendientes y se terminó hacia 1621 junto con el crucero y la cúpula.

El retablo de esta capilla se construyó en 1630 por el ya mencionado Francisco Díaz de Rivero, que aunque de origen burgalés, paso a Madrid y a Sevilla, terminando en Granada donde lo trajeron para trabajar en la Colegiata del Sacromonte. Más tarde ingresó en la Compañía de Jesús, muriendo en esta ciudad.

El retabilista tuvo que frenar sus tendencias barroquistas debido a la austeridad que le imponía su Orden. El retablo a pesar de sus frontones partidos y columnas retorcidas, con decoración de cintas que aparentan una red, resulta serio y solemne debido a su policromía en oro negro. Un gran arco semicircular cubre un hermoso tabernáculo cilíndrico, con arcos, columnillas y molduras que encuadran encasamientos con pequeñas figuras.

En el centro, un Manifestador para exponer El Santísimo Sacramento y ocultarlo el mismo tiempo, ya que se puede hacer girar el tabernáculo por medio de un mecanismo. Hoy aparece en la posición de abierto destacándose en el centro la pequeña pero bellísima Inmaculada de José de Mora. Debajo y ya en el Altar Mayor, podemos observar la puertecilla del Sagrario con un precioso Niño Pastor. Es un cobre realizado con una gran maestría que, sin duda, está cercana a Risueño.

La cornisa, que cubre este primer cuerpo del retablo, sujeta un frontón partido sobre el que se levanta un segundo cuerpo del retablo apoyado en columnas salomónico y en cuyo fondo destaca un crucificado entre los dos relicarios que acaban en herrerías pirámides con bolas. Es necesario aclarar, aunque no deja de resultar curioso, que este fondo también es giratorio y al darle la vuelta aparece un gran cuadro que representa la Conversión de San Pablo, pintado por Pedro Atanasio Bocanegra, pintor granadino de principios del s. XVIII.

Es costumbre que el Crucificado esté visible durante la Cuaresma , y una vez pasada se le da la vuelta y es resto del año se muestra el cuadro de S. Pablo. En el primer cuerpo de este retablo y a ambos lados del tabernáculo, se aprecian dos urnas-relicarios sobre las que se apoyan dos pequeños bustos que también son relicarios. En el segundo cuerpo y en los encasamientos laterales hay otros dos relicarios.

Estos cuatro relicarios estuvieron en otro tiempo tapados por cuatro bellísimos cuadros de Bocanegra y que en ciertas solemnidades se descolgaban, con lo que podían admirarse los relicarios. Los cuadros de Bocanegra han sido restaurados y colgados en las capillas laterales, donde es más fácil su contemplación. Los cuadros del segundo cuerpo representan a San Pablo arrodillado sobre nubes y a Dios en actitud de bendecirlo.

En cambio los del primer cuerpo nos muestran la Flagelación y una escena de la vida de San Pablo y San Ignacio, constituyendo un discurso narrativo que establece un paralelismo entre ambos santos: el uno, patrono del Templo y el otro, fundador de la Compañía.

 

CAPILLAS LATERALES

Dentro de estas capillas existen esculturas y lienzos de autores de la escuela granadina. Entre las esculturas figuran:

– Un nazareno, de vestir, y un San Francisco de Borja, obras de José de Mora.
– Una dolorosa, de vestir, atribuida a Ruiz del Peral. 
– Un Ecce-Homo de barro pintado, al parecer obra de los hermanos García.

Entre los lienzos, uno de Juan de Sevilla, de hermoso colorido, como el que representa a San Francisco de Borja. Hoy también se encuentran en estas capillas los cuatro cuadros de Bocanegra restaurados, y que en otro tiempo estuvieron colgados en el Retablo de la Capilla Mayor. En una de las capillas hay una lápida que recuerda el bautismo de la Fundadora de las Hermanas Hospitalarias del sagrado Corazón de Jesús. En cambio, la preciosa pila bautismal se encuentra en le prebisterio.

 

SACRISTÍA

La sacristía es muy amplia y su bóveda de estuco que simula falsas lunetas, está decorada con figuras alegóricas que representan los símbolos marianos. Estas Yeserías se consideran, después de las del coro de la Catedral de Córdoba, como las mejores de Andalucía.

Abundan las pinturas, destacándose entre todas la Inmaculada de Pedro Atanasio Bocanegra. Muy bellos son los seis cobres italianos con temas de la Pasión , y sobre la pila de agua bendita hay un relieve en mármol de Carrara, obra italiana del s. XVI.

CAPILLA DE LA COFRADIA DE LOS ESTUDIANTES:

Entrando al templo en el lateral izquierdo se encuentra esta capilla donde permanecen expuestas las imágenes titulares de la Cofradía de los Estudiantes:
– Nuestro Señor de la Meditación.
– María Santísima de los Remedios, Reina y Madre de los Estudiantes.

 

RETABLO DE JESÚS DE LA MEDITACIÓN:
La capilla del retablo de Nuestro Padre Jesús de la Meditación es la segunda del lado del
Evangelio, comenzando por los pies de la iglesia. Según el profesor Gallego y Burín, con
anterioridad estuvo bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen.
Retablo de madera dorada y policromada, con decoración de cierta influencia canesca.
Es de un solo cuerpo con banco y ático. En el cuerpo principal sobresalen dos bases
rectangulares en las que aparecen representadas seis pequeñas pinturas de formato
rectangular, en vertical. En ellas se representan, en el izquierdo la Oración en el Huerto
de los Olivos, Nuestra Señora de la Soledad, y el Beso de Judas; en el derecho: la Verónica,
la Virgen de las Angustias, y la Elevación de la cruz. En estas bases descansan unas
columnas a las que se anteponen unas ricas basas de forma cónica invertida, ricamente
decoradas con temas vegetales.
En el centro nos encontramos con una hornacina avenerada, decorada con motivos
geométricos, que da cobijo a la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Meditación. A
ambos lados dos lienzos embutidos en el retablo que representan la Quinta Angustia
—a la izquierda— y a San Andrés Apóstol —a la derecha—. Sobre las pinturas, en el
entablamento, a los lados de una macolla, dos pequeñas pinturas que representan,
sobre el primer lienzo mencionado, dos cabezas de santos —san Juan Bautista y san
Pablo— y al otro lado dos cabezas de santas —santa Catalina y santa Lucía—.
Para pasar al ático se utiliza una sencilla cornisa sobre la cual, en la parte central, se
pone una pequeña hornacina que culmina en una cruz con una imagen de Jesús
muerto (posiblemente del siglo XVI-XVII)
En la actualidad, en su interior nos encontramos con una pequeña imagen de San Antonio
de Padua (posiblemente del siglo XVII), que sostiene con la mano izquierda un libro
abierto, sobre el que debía aparecer una imagen del Niño Jesús, como es representado
típicamente en su iconografía, mientras que en la contraria portaría un ramo de lirios,
símbolo de la pureza, pero que en la actualidad, tanto el mencionado Niño como el ramo,
han desaparecido. La cabeza tonsurada del fraile la gira en dirección donde debía de estar el
Niño para facilitar su contemplación. El hábito presenta una cuidada policromía que
reproduce, con finura, el hábito franciscano. En los inventarios del siglo XIX se mencionan
que la imagen que nos encontrábamos era una pequeña imagen de San Juan Bautista niño.
A los flancos nos encontramos dos lienzos, a la diestra un busto de la Virgen María y, al
contrario, un Ecce-Homo. Ambos óleos rodeados de pináculos culminados en esferas y
unas cartelas, dos más pequeñas en las partes exteriores, con el anagrama del «AveMaría»,
y dos más grandes en el interior, cuyo campo central aparece pintado de oscuro.
El sagrario no está, el espacio es tapado por un relieve de barro cocido policromado
atribuido a los Hermanos García, como hemos mencionado con anterioridad.
Forma parte del retablo el altar que tiene delante. Está realizado en madera policromada,
con una forma de tronco-piramidal invertida, decorada con tres medallones rodeados de
motivos vegetales, estando en el centro el escudo de la Compañía de Jesús, representado
por el anagrama «IHS», sobre cuya letra central aparece representado la cruz. En las
cartelas laterales aparecen símbolos de la Pasión; en la cartela de la izquierda: las tenazas y
el martillo; y en la otra: la escalera, y la lanza con la caña con la esponja. En los laterales
tenemos dos frontales de mármol gris decoradas con incisiones geométricas de formas
romboidales y de medios círculos, en la horizontal superior, imitando la caída de un mantel;
en el centro una cartela formada por dos volutas y motivos vegetales, cuyo campo central
está decorado con el mencionado anagrama IHS con la cruz.
Adscripción cronológica y cultural.
El retablo se puede fechar a finales del siglo XVII. Posiblemente sea contemporáneo al
retablo de Nuestro Padre Jesús Nazareno (tercera capilla del lado de la Epístola,
contando desde los pies de la iglesia). En la relación escrita de las fiestas realizadas en
1671 por la canonización de san Francisco de Borja no aparece mencionado este retablo.
Es muy importante saber que durante mucho tiempo, un siglo quizás, fue la portada lateral
la que se estuvo utilizando para entrar al templo (la de la calle san Jerónimo), y la capilla
queda justo enfrente, por lo que las personas que entraran serían lo primero que vieran. Es
el primer mensaje que se recibe. Por tanto, este retablo es de suma importancia en el
templo.
BIBLIOGRAFÍA:

CÓRDOBA SALMERÓN, Miguel. El Colegio de la Compañía de Jesús en Granada. Arte,
historia y devoción. Madrid: Fundación Universitaria Española, 2006.
GALLEGO Y BURÍN, Antonio. El barroco granadino. Granada: Comares, 1987. —
Granada. Guía artística e histórica de la ciudad. Granada: Comares, 111996.
LÓPEZ-GUADALUPE MUÑOZ, Juan Jesús. «Imágenes elocuentes. Estudios sobre
patrimonio escultórico, Granada». Atrio (2008), pp. 47-61.

 

LA CASA RECTORAL

La casa rectoral está adosada a la Iglesia y conserva un patio del que se destaca su decoración en ladrillo agramilado (ladrillo con aristas vivas, que se ha conseguido bajo un moldeado a presión; sus caras de mayor superficie se encuentran rehundidas, lo que permite un mayor cerramiento de las juntas).